------------------"A grandes males, grandes remedios"----------------

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domingo, 30 de junio de 2013

ORACIÓN PARA GANAR EN LA LOTERÍA

Cuando una persona se ve agobiada por imposibles, no le queda más remedio que recurrir a la fe; pero esta fe incluye a la fe religiosa y a la fe de positivismo.
La fe religiosa se la debe poner de manifiesto observando lo siguiente:
Depositar la confianza en Dios Nuestro Señor o en el algún santo de su devoción para que interceda ante el Supremo Creador.
Dar por hecho o por realizado lo que se está pidiendo mediante una oración y de inmediato olvidarse del asunto completamente, con la seguridad de que será atendida en su pedido.
Se puede en muchas ocasiones, pedir con fe y conseguir lo que se pide enseguida, mas, otras veces, habrá que esperar un  determinado tiempo para lograrlo.
Lo único cierto es que por lo general, se necesita aplicar secretos milenarios para hacer lo justo y necesario, como también  mantener la calma e igualmente la esperanza, porque ésta es lo último que se puede perder.
Les doy a conocer, sin egoismo de ninguna naturaleza, la Oración que les permitirá soñar el número premiado de la lotería.
Esta oración se la deberá rezar cada noche al acostarse, con mucha fe y luego se la tiene que colocar debajo de la almohada en la que asentará la cabeza para dormir. (Se recomienda no ingerir tantos alimentos o comidas pesadas antes de acostarse).
Esta fabulosa oración deberá ser escrita en papel pergamino virgen (sin uso) y  usar tinta mágica, que es una tinta especial indispensable
para estos efectos.

ORACIÓN

Oh misterioso Espíritu que diriges todos los hilos de nuestra vida!, desciende hasta mi humilde morada, ilumíname para conseguir por medio de los secretos azares de la lotería, el premio que ha de darme la fortuna y con ella, la felicidad y el reposo.
Penetra mi alma, examínala, ve mis intenciones que son puras y nobles, encamíname en bien y provecho mío y de la humanidad en general.
Yo no ambiciono riquezas para mostrarme egoista y tirano, deseo dinero para comprar la paz de mi alma, la ventura de los que amo y la prosperidad de mis empresas.
Sin embargo, si Tú conoces, oh soberano Espíritu, clave de la infinita sabiduría, que yo no merezco aún la fortuna, que todavía debo pasar muchos días sobre la Tierra en medio de las amarguras y batallas de la pobreza, hágase tu voluntad; yo me resigno a tus designios y decretos, pero ten en cuenta mis sanos propósitos, el fervor conque te invoco, la necesidad en que me hallo, para que en el día en que esté escrito en el Libro de mi Destino, sean satisfactoriamente atendidos mis votos, que están expuestos con toda sinceridad, verdad y ansiedad. Amén.